Ven Amada mía, y quédate aquí!, estaba yo caminando por en medio del parque caminando a tu encuentro, me viste con los brazos abiertos en una mueca de no saber hacia adonde ir, sabias que te he estado buscando, te miré a lo lejos entre las personas que vienen y van con prisa y luego haciendo señas llamé tu atención para que retomes tu lugar dentro de mi pecho, allí en donde muchos dicen que está el corazón, pero no se imaginan que en mi cuerpo allí estás tu, vibrante por la emoción de estar de nuevo juntos... Esta vez no tienes cuerpo físico y eso me dificultó sobremanera encontrarte, de nuevo me encontraste tú y hallaste el mejor lugar y momento para reunirnos. Como estás? - Pregunté contento cómo si no fuera ya demasiado obvio, y en respuesta aumentaste el brillo de tu luz, un eco hondo hizo de tu voz un canto celestial, tu risa dulce y de aprobación me sedujo de nuevo, ya sé que es imperceptible para muchos pero el brillo en mis ojos dijo muy claro "estoy amándote"...
La vida en este plano...