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Mostrando las entradas de septiembre, 2019

Encontré tus ganas de vivir, Parte 2

Se detuvo un instante en su andar y sin voltear me cuestionó. – Cuanto tiempo tenemos? - Ninguno, le indiqué - Yo debería estar camino a Cuernavaca y tu volando a Saltillo. Una vez que salió de asearse y vestirse, salió al pasillo y se quedó de pie con los brazos abiertos para que le observara, saqué de mi mochila una fragancia y se la lancé, la tomó en sus manos y se esparció un poco. – Genial, justo la imagen que tengo de ti, ahora hagamos el intercambio. Estimo que ya nos quedó clara la lección, me acerqué sonriendo, estirando la mano en señal de querer recibir algo, me sonrió y sus ojos se inundaron de alegría, arremangó su camisa hasta el codo y extendió su brazo para poner su palma sobre la mía sin tocarla. Siento mucho haberme apropiado de esto Te pido perdón y me hago responsable de los daños Tu deuda conmigo era solo económica y ahora está pagada Te libero de todo vínculo conmigo, no me debes nada, no te debo nada Te agradezco desde el alma. - Yo esperaba un ...

Encontré tus ganas de vivir

Miré el semáforo en rojo mientras me dirigía una vez más a esa tienda de bisutería al lado de Isabel la católica, escuché su sonido, ese sonido que tiene tu voz cuando ríe, el sonido de tu corazón emocionado, busqué y noté frente a ese Sanborns donde un día no quisiste entrar y las personas entraban y salían sin notar nada extraño, miré al lado de la entrada y allí estaban, las tenía un desposeído, me acerqué decidido, como si solo ésa fuera la encomienda del día, le saludé con suavidad y le miré sonriente, se ruborizó al sentirse descubierto y vulnerable. – Me puede acompañar? Le sugerí con suavidad y avanzó hacia dentro del establecimiento, avanzamos hacia donde el quería tomó una botella de agua y la destapó, tomó el líquido y me miró sonriente, la cajera le miró con desdén y le pidió que pague aquello, me dirigí hacia ella y le extendí mi tarjeta dorada, le indiqué – Lo que el pida o utilice yo lo cubriré. – Por un momento pensé que era mala idea si acaso se le ocurría echar mano...