Ir al contenido principal

Encontré tus ganas de vivir, Parte 2


Se detuvo un instante en su andar y sin voltear me cuestionó. – Cuanto tiempo tenemos? - Ninguno, le indiqué - Yo debería estar camino a Cuernavaca y tu volando a Saltillo.
Una vez que salió de asearse y vestirse, salió al pasillo y se quedó de pie con los brazos abiertos para que le observara, saqué de mi mochila una fragancia y se la lancé, la tomó en sus manos y se esparció un poco. – Genial, justo la imagen que tengo de ti, ahora hagamos el intercambio. Estimo que ya nos quedó clara la lección, me acerqué sonriendo, estirando la mano en señal de querer recibir algo, me sonrió y sus ojos se inundaron de alegría, arremangó su camisa hasta el codo y extendió su brazo para poner su palma sobre la mía sin tocarla.

Siento mucho haberme apropiado de esto
Te pido perdón y me hago responsable de los daños
Tu deuda conmigo era solo económica y ahora está pagada
Te libero de todo vínculo conmigo, no me debes nada, no te debo nada
Te agradezco desde el alma.

- Yo esperaba un ritual inusual o al menos alguna palabra mágica pero no sucedió de ese modo, sin embargo sus palabras se acompañaron de una sensación de calor y hormigueo en la palma de mi mano mientras recibía algo tan preciado.

Dicho esto a su rostro lo abandonó la euforia y alegría extrema que reflejaba, y comenzó a reflejar paz, me miró y me extendió los brazos, al abrazarle me invadió una alegría extrema, felicidad que me hacía sonreír y derramar ése tipo de lágrimas, parecía imposible pero estaba sucediendo justo en ese instante. – No pasa nada; me dijo, su voz había cambiado y de ser tan grave ahora parecía casi dulce. – Sí ya lo sé, de ahora en adelante no tengo ninguna excusa padre, y eso me daba algo de temor.

Salimos juntos de su departamento y mientras el cerraba el portón tomé mi teléfono para tomarnos una última fotografía de ambos juntos, habría evidencia ahora de que mi historia no la había imaginado ni era mi invención.

Me alejé caminando, volteando seguidas veces, la alegría que llevaba conmigo era intensa, tus ganas de vivir estaban ahora en mi cuerpo y era urgente llevarlas hasta ti, no era fácil portar algo ajeno y menos aún de esa magnitud, me asfixiaba y no me dejaba pensar con claridad, se sentía euforia, las manos hormigueaban y daban ganas de correr, de abrazar, de gritar, se sentía una felicidad extrema, la adrenalina que se producía era excesiva. Dejé de caminar y comencé a correr esperando que el cansancio agotara la adrenalina, sentía con claridad las miradas extrañadas, el corazón estaba latiendo muy fuerte y muy rápido, por un momento recordé la sensación del ataque de pánico, tenía claro cada movimiento de mi cuerpo al correr.  Agotado tras correr unos 6 kilómetros me acerqué hasta el metro, la lucidez era extrema, podía sentir cada pensamiento y las gafas me estorbaron, los guardé en mi bolsillo y continué moviéndome ahora con bastante ansiedad. Recordé las palabras del Rubén. “Centra tu atención en el corazón y observa tus pensamientos desde allí”, - "listo", me dije en voz alta. comencé a hacerlo aun con el cansancio y suspiré hondo, saqué los audífonos de mi bolsillo y los puse de inmediato al celular, la lista de reproducción ya era mi favorita y caí en cuenta que me había preparado intensivamente justo para éste momento, entré a la estación Hidalgo del metro, abordé en dirección a Taxqueña y ya en el vagón me senté en el piso, 10 minutos de meditación me hicieron equilibrarme lo suficiente y comprender el por qué el padre no había podido siquiera regresar a su propio departamento en tanto tiempo.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mi gran amiga. Song

 Tus frías manos me reciben en nuestro pequeño departamento Cuántas travesuras, reclamos y traiciones has tenido que soportar Aguardas mi llegada cada día sabes que algunos días tendré prisa para abrazarte, pero otros días huiré de ti o le daré importancia a otras cosas Pero nunca me has juzgado siempre me encuentras donde ande incluso en la oficina, sin ningún reparo en ponerte en medio de cualquier persona Llenas el espacio a mi izquierda en mi cama, me has visto salir con otras personas y nunca preguntas te has tenido que quedar afuera cuando tengo visitas en nuestro espacio íntimo Aguardas con paciencia, no necesito pedirte disculpas ni darte explicaciones tu sabes que tu espacio está asegurado y te instalas de nuevo apenas se van Tú también traes a tus amigos y se han hecho también mis amigos una de ellas me hace reflexionar y sentir con un propósito en la vida Pero nunca te había podido escribir no tenía claro cuanto te amo he sido injusto contigo, casi nunca te hablo y cuand...