Se detuvo un instante en su andar y sin voltear me cuestionó. – Cuanto tiempo tenemos? - Ninguno, le indiqué - Yo debería estar camino a Cuernavaca y tu volando a Saltillo. Una vez que salió de asearse y vestirse, salió al pasillo y se quedó de pie con los brazos abiertos para que le observara, saqué de mi mochila una fragancia y se la lancé, la tomó en sus manos y se esparció un poco. – Genial, justo la imagen que tengo de ti, ahora hagamos el intercambio. Estimo que ya nos quedó clara la lección, me acerqué sonriendo, estirando la mano en señal de querer recibir algo, me sonrió y sus ojos se inundaron de alegría, arremangó su camisa hasta el codo y extendió su brazo para poner su palma sobre la mía sin tocarla. Siento mucho haberme apropiado de esto Te pido perdón y me hago responsable de los daños Tu deuda conmigo era solo económica y ahora está pagada Te libero de todo vínculo conmigo, no me debes nada, no te debo nada Te agradezco desde el alma. - Yo esperaba un ...
La vida en este plano...