Te aletargas usando pasatiempos, huyes de conflictos y sombras, ganas juegos, creas contratiempos, mientras tu alma lento escombras. Aun así avanza la vida inerte y rutinaria, sin tu aprobación sigues generando pasado, se aleja tu infancia el sueño y la plegaria, mas la conciencia exige saber por que has llorado. Te observas, te vigilas desde adentro, los golpes, cicatrices y heridas nuevas, cambias la compañía por un encuentro, que escuchando sepa en donde las llevas. Y así alguien pudo mirar allí donde te duele, pero de largo pasó sabiéndose lejano, ahora solo aumenta el dolor que te demuele, aprietas el puño y sueltas su mano. Cansancio y pobreza calan tu mente, pero ahogas el llanto de nuevo y te enfadas, fiel a tu perdición sigues sombrío y carente, la razón y la causa cedieron y están trituradas.
La vida en este plano...