La danza de la bendición comienza, comienza en un retumbar con un sonido que parece muy lejano, mis oídos acostumbrados despiertan al resto de mis sentidos, como un extranjero en la propia tierra se renueva mi capacidad de asombro ahuyentando de los ojos la familiaridad, trayendo la conciencia física a cada uno de mis músculos y con las vibraciones del tambor mi cuerpo comienza a seguir desde la inercia los movimientos predecibles y cadenciosos de la danza, se acelera de pronto el corazón por la emoción el cambio de ritmo me lleva por un segundo por encima del suelo, límite de la libertad física, sobre el viento mis pies tocan en caricias ásperas el suelo. El brillo del sol se queda quieto y sereno mientras aquí abajo el viento acompaña la danza, suena de nuevo el tambor tranquilo, apenas marcando al tiempo que la respiración y el corazón recuperan su ritmo lento. Mi cuerpo no esta allí solo mi espíritu, sintiendo alegre su libertad y las bendiciones recibidas, las voces pare...
La vida en este plano...