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Mostrando las entradas con la etiqueta Emoción

De tu pausa

Te aletargas usando pasatiempos,  huyes de conflictos y sombras, ganas juegos, creas contratiempos, mientras tu alma lento escombras. Aun así avanza la vida inerte y rutinaria, sin tu aprobación sigues generando pasado, se aleja tu infancia el sueño y la plegaria, mas la conciencia exige saber por que has llorado. Te observas, te vigilas desde adentro, los golpes, cicatrices y heridas nuevas, cambias la compañía por un encuentro, que escuchando sepa en donde las llevas. Y así alguien pudo mirar allí donde te duele, pero de largo pasó sabiéndose lejano, ahora solo aumenta el dolor que te demuele, aprietas el puño y sueltas su mano. Cansancio y pobreza calan tu mente, pero ahogas el llanto de nuevo y te enfadas, fiel a tu perdición sigues sombrío y carente, la razón y la causa cedieron y están trituradas.

Constancia y realidad

Destruyes la fantasía desde donde creaste los sueños ahora rotos, pero no destruyes la fábrica de fantasías y de nuevo caes en una fantasía más con un poco de experiencia de aquí y un poco de allá. Asumes que tus ensoñaciones pueden llegar a ser realidad y te evades de nuevo en la mente creativa e ilusa de los bienes y títulos logrados de la noche a la mañana, con un poco de esfuerzo pero gracias a la insuperable capacidad de resolver las situaciones más complicadas, o que por la inigualable capacidad de amar te son otorgados. Y justificas tus faltas en donde te sea posible incluso en lo imposible, la fantasía como medio de escape y no como vehículo para lograr con el esfuerzo necesario lo que en realidad te corresponde. No sabes que tanto es y es por que le temes al éxito, te da miedo de ese miedo confuso e inaceptable, miedo donde los pensamientos logran enjuiciarte. Quédate quieto mientras te despojo de tus sueños y fantasías, nada tendrás como propio hasta que logres...

Danza de sueños

La danza de la bendición comienza, comienza en un retumbar con un sonido que parece muy lejano, mis oídos acostumbrados  despiertan al resto de mis sentidos, como un extranjero en la propia tierra se renueva mi capacidad de asombro ahuyentando de los ojos la familiaridad, trayendo la conciencia física a cada uno de mis músculos y con las vibraciones del tambor mi cuerpo comienza a seguir desde la inercia los movimientos predecibles y cadenciosos de la danza, se acelera de pronto el corazón por la emoción el cambio de ritmo me lleva por un segundo por encima del suelo, límite de la libertad física, sobre el viento mis pies tocan en caricias ásperas el suelo. El brillo del sol se queda quieto y sereno mientras aquí abajo el viento acompaña la danza, suena de nuevo el tambor tranquilo, apenas marcando al tiempo que la respiración y el corazón recuperan su ritmo lento. Mi cuerpo no esta allí solo mi espíritu, sintiendo alegre su libertad y las bendiciones recibidas, las voces pare...