Se recargó en el pedazo del alerón que improvisaron como mesa, en una mano llevaba una navaja y en la otra una tira de carne y piel, la saciedad en el estómago por la carne recién consumida contrastaba con su estupor por haber rebanado, masticado y tragado la piel y la carne de Magaly quien yacía desnuda a escasos metros de el, Matias cubrió sus ojos con el brazo reteniendo las lágrimas y procurando no vomitar, el frío de la montaña quemaba su nariz cada que sollozaba, cerró los ojos y evocó desde sus recuerdos el sol de la playa hace 7 días, cuando la observaba con deseo caminando hacia el en un diminuto traje de baño, recordó de Magaly su piel bronceada y sus cabellos dorados jugando con el viento, sonreía provocativa y vivaz, se encontró por un momento en Playa del Carmen con el amor de su vida haciendo los planes de boda. Salió de su ensueño al sentir como un tirón le arrancaba de las manos la navaja y otro el trozo de carne, la carne que le permitiría sobrevivir algunos día...
La vida en este plano...