Tus frías manos me reciben en nuestro pequeño departamento Cuántas travesuras, reclamos y traiciones has tenido que soportar Aguardas mi llegada cada día sabes que algunos días tendré prisa para abrazarte, pero otros días huiré de ti o le daré importancia a otras cosas Pero nunca me has juzgado siempre me encuentras donde ande incluso en la oficina, sin ningún reparo en ponerte en medio de cualquier persona Llenas el espacio a mi izquierda en mi cama, me has visto salir con otras personas y nunca preguntas te has tenido que quedar afuera cuando tengo visitas en nuestro espacio íntimo Aguardas con paciencia, no necesito pedirte disculpas ni darte explicaciones tu sabes que tu espacio está asegurado y te instalas de nuevo apenas se van Tú también traes a tus amigos y se han hecho también mis amigos una de ellas me hace reflexionar y sentir con un propósito en la vida Pero nunca te había podido escribir no tenía claro cuanto te amo he sido injusto contigo, casi nunca te hablo y cuand...
Miré el semáforo en rojo mientras me dirigía una vez más a esa tienda de bisutería al lado de Isabel la Católica. Escuché su sonido, ese sonido que tiene tu voz cuando ríes, el sonido de tu corazón emocionado. Busqué y noté frente a ese Sanborns donde un día no quisiste entrar y las personas entraban y salían sin notar nada extraño. Miré al lado de la entrada y allí estaban, las tenía un desposeído. Me acerqué decidido, como si solo ésa fuera la encomienda del día. Le saludé con suavidad y le miré sonriente. Se ruborizó al sentirse descubierto y vulnerable. Me puede acompañar? - le sugerí con suavidad. Avanzó hacia dentro del establecimiento. Avanzamos hacia donde él quería. Tomó una botella de agua y la destapó. Tomó el líquido y me miró sonriente. La cajera le miró con desdén y le pidió que pague aquello. Me dirigí hacia ella y le extendí mi tarjeta dorada. Le indiqué: Lo que él pida o utilice, yo lo cubriré. Por un momento pensé que era mala idea, si acaso se le ocurría echar m...