Engaláname rey del universo en tu fiesta, llena mi copa hasta el borde y permíteme participar de tu banquete, fuera de tu casa estuve y no podía pasar por las cargas que traía a cuestas, tus siervos me llamaron a entrar y no obedecí pues me apuraba perder mi cargamento, dentro la fiesta regocijaba y llenos de alegría salían tus sirvientes para invitarme de nuevo, triste miré que no estaba vestido apropiadamente, me encontraba con ropas sucias y maltratadas. Salían de nuevo y me invitaban llenos de alegría, su alegría era contagiosa, es que dentro tus atenciones y regalos eran los de un Rey próspero, recordaba mis pendientes y las cosas por hacer que aun me faltaban; enviaste al atardecer de nuevo por los que estábamos en la plaza, los rostros de los tuyos eran relucientes alumbraban de felicidad. Me invitaron de nuevo llevándome las ropas de Fiesta, pero ante mi duda le regalaron ese privilegio a alguien más; que sin dudarlo entró en tu banquete, hoy me doy cuenta de mi error y quiero...
La vida en este plano...