Engaláname rey del universo en tu fiesta, llena mi copa
hasta el borde y permíteme participar de tu banquete, fuera de tu casa estuve y
no podía pasar por las cargas que traía a cuestas, tus siervos me llamaron a
entrar y no obedecí pues me apuraba perder mi cargamento, dentro la fiesta
regocijaba y llenos de alegría salían tus sirvientes para invitarme de nuevo,
triste miré que no estaba vestido apropiadamente, me encontraba con ropas
sucias y maltratadas. Salían de nuevo y me invitaban llenos de alegría, su alegría
era contagiosa, es que dentro tus atenciones y regalos eran los de un Rey
próspero, recordaba mis pendientes y las cosas por hacer que aun me faltaban;
enviaste al atardecer de nuevo por los que estábamos en la plaza, los rostros
de los tuyos eran relucientes alumbraban de felicidad. Me invitaron de nuevo llevándome
las ropas de Fiesta, pero ante mi duda le regalaron ese privilegio a alguien más;
que sin dudarlo entró en tu banquete, hoy me doy cuenta de mi error y quiero
estar en tu fiesta en la alegría de la vida, entiendo que disfrutando cada
instante y cada momento es el camino a seguir.
Llenas de prosperidad y abundancia las manos de los que con
amor te sirven, llenas de abundancia incluso a quienes se aprovechan de los
demás y son egoístas, les das a todos los que tu amas y no con ello apruebas
sus actos, pero permites a todos nosotros tener prosperidad y abundancia en
esas bendiciones demuestras tu más desinteresado amor.
Tu justicia es distinta a la que nosotros estamos
acostumbrados, nos desconcierta y nos hace padecer, pero siguiendo el camino
señalado el objetivo es alcanzado según tu plan un plan donde lo más importante
y lo más amado son tus hijos, nosotros tus hijos, los desobedientes,
berrinchudos, peleoneros, que sin darnos cuenta de tus bendiciones reclamamos y
peleamos por todo y con todos.
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