Miré el semáforo en rojo mientras me dirigía una vez más a
esa tienda de bisutería al lado de Isabel la católica, escuché su sonido, ese
sonido que tiene tu voz cuando ríe, el sonido de tu corazón emocionado, busqué
y noté frente a ese Sanborns donde un día no quisiste entrar y las personas
entraban y salían sin notar nada extraño, miré al lado de la entrada y allí
estaban, las tenía un desposeído, me acerqué decidido, como si solo ésa fuera
la encomienda del día, le saludé con suavidad y le miré sonriente, se ruborizó al
sentirse descubierto y vulnerable. – Me puede acompañar? Le sugerí con suavidad
y avanzó hacia dentro del establecimiento, avanzamos hacia donde el quería tomó
una botella de agua y la destapó, tomó el líquido y me miró sonriente, la
cajera le miró con desdén y le pidió que pague aquello, me dirigí hacia ella y
le extendí mi tarjeta dorada, le indiqué – Lo que el pida o utilice yo lo
cubriré. – Por un momento pensé que era mala idea si acaso se le ocurría echar
mano de extravagancias, pero luego confié de nuevo, sostuve mi billetera en la
mano e hice una cuenta rápida, créditos más débitos me darían un aproximado de
100, 000 pesos, - No es tanto. Susurré para mí mientras observaba como iba cambiando
su postura, su postura dejó en claro que sabía justo las prendas que compraría,
se dirigió al área de ropa para caballero, donde eligió una camisa, pantalón,
calcetines, chamarra, zapatos, cinturón, billetera, ropa interior, gafas semi
oscuras, luego fué y las depositó frente a la cajera portando las dichas gafas y
me miró sonriente. – Me va haciendo la cuenta y cobrando por favor! Le indiqué
a la sorprendida y ansiosa cajera. Mientras mi nuevo viejo amigo se dirigía al
área de libros y como si supiese donde estaban exactamente, fue seleccionando
sus ejemplares y los llevó hasta donde la cajera seguía cobrando, volvió una
vez más y se hizo de un encendedor plateado, una caja de chocolates que pidió
para regalo, fue hasta nosotros y me sonrió le aprobé con mucho cariño, le
acompañé hasta el área de electrónica donde me señaló el equipo telefónico que requería,
me pareció razonable, además añadí memoria adicional y protectores, se alejó
hasta donde las galletas y chocolates se mostraban suculentos, pidió solo un
poco y comenzó a comerlos con mucha calma.
Tus frías manos me reciben en nuestro pequeño departamento Cuántas travesuras, reclamos y traiciones has tenido que soportar Aguardas mi llegada cada día sabes que algunos días tendré prisa para abrazarte, pero otros días huiré de ti o le daré importancia a otras cosas Pero nunca me has juzgado siempre me encuentras donde ande incluso en la oficina, sin ningún reparo en ponerte en medio de cualquier persona Llenas el espacio a mi izquierda en mi cama, me has visto salir con otras personas y nunca preguntas te has tenido que quedar afuera cuando tengo visitas en nuestro espacio íntimo Aguardas con paciencia, no necesito pedirte disculpas ni darte explicaciones tu sabes que tu espacio está asegurado y te instalas de nuevo apenas se van Tú también traes a tus amigos y se han hecho también mis amigos una de ellas me hace reflexionar y sentir con un propósito en la vida Pero nunca te había podido escribir no tenía claro cuanto te amo he sido injusto contigo, casi nunca te hablo y cuand...

Comentarios