En la vida hay amores que te dejan un profundo sentimiento de gratitud y cariño, hay otros que generan vacíos, procurando que la felicidad parezca posible solo a su lado, que demandan exclusividad emocional, no estoy hablando solo del amor de pareja (eros), al que todos aspiramos con al menos un ápice de logro (pragma), sino también del amor que introducimos en nuestras relaciones cotidianas, amor al prójimo y el amor familiar (storgé y philia).
Para los primeros, quienes te otorgan la libertad y certidumbre de que estarán allí bajo cualquier circunstancia, les son facilmente entendibles los silencios y emociones, pues tienen la habilidad de ponerse en los pies del otro, asumen con responsabilidad su amor propio (philautia) y desde allí son capaces de acompañarte, la distancia y los defectos de caracter son habitualmente superados en su compañía.
En cambio para quienes procuran tener exclusividad en tiempos, horarios y sentimientos, les es muy difícil entender la magia que existe en asumir con libertad su amor propio; en el sentido positivo, y en su lugar es necesario agendar cada día con ellos la aceptación con distintos mecanismos para reafirmarlos constantemente, alejando en este proceso el amor real (agape), de allí que se procure tener exclusividad y prioridad altísimos.
Sin embargo; en ese vacío autogenerado, es posible realizar modificaciones importantes, ajustes a la conciencia utilizando mecanismos donde necesiten estar demostrando constantemente su buena voluntad y sobre todo con sigo mismos. No hay una garantía de que el resultado sea del todo positivo pues dependerá en gran medida de la honestidad que practiquen o que vayan obteniendo, para poder auto observarse. Desde su nueva realidad auto consciente, el amor en todas sus formas irá surgiendo como si recién volviera a ser un niño, pero con toda la experiencia adquirida.
Así entonces, ambas maneras de amar generan un camino posible al amor real (agape), un camino más largo, con mayor esfuerzo, compromiso, con distintas maneras de entender la realidad, la felicidad y la realización.
Camina conmigo, al lado mío, junto a mi, cerca de mi, donde podamos escucharnos, ayúdame a seguir el camino que he elegido yo procuraré el tuyo, ¡aprendamos juntos!; sobre todo si es necesario reajustar nuestra conciencia, sobre todo si es necesaria la buena voluntad.


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