Ven Amada mía, y quédate aquí!, estaba yo caminando por en medio del parque caminando a tu encuentro, me viste con los brazos abiertos en una mueca de no saber hacia adonde ir, sabias que te he estado buscando, te miré a lo lejos entre las personas que vienen y van con prisa y luego haciendo señas llamé tu atención para que retomes tu lugar dentro de mi pecho, allí en donde muchos dicen que está el corazón, pero no se imaginan que en mi cuerpo allí estás tu, vibrante por la emoción de estar de nuevo juntos... Esta vez no tienes cuerpo físico y eso me dificultó sobremanera encontrarte, de nuevo me encontraste tú y hallaste el mejor lugar y momento para reunirnos.
Como estás? - Pregunté contento cómo si no fuera ya demasiado obvio, y en respuesta aumentaste el brillo de tu luz, un eco hondo hizo de tu voz un canto celestial, tu risa dulce y de aprobación me sedujo de nuevo, ya sé que es imperceptible para muchos pero el brillo en mis ojos dijo muy claro "estoy amándote".
Contigo camino erguido y apasionado, sintiendo la suave brisa, le sonrío a quien aparece en mi camino y pienso que tal vez te estás volviendo visible o que alcanzan a percibirte por que pareciera que responden con una sonrisa y al alejarse en su caminar se giran en su cuerpo como queriendo encontrar el origen de esa luminosidad que a pesar de la luz del sol sigue siendo visible.
Tengo tanto que contarte, sabes por aquí hay seres que caminan cantando con voz de profeta, anuncian éxitos y declaran triunfos, también hay seres fabricando nubes de perseverancia y amor ellos son muy expertos en volar hasta otros cielos, allí entran a templos de oro y jade, construyen aldeas donde entrenan a los nuevos magos blancos, hablan en diversas lenguas y abrazan con sus cuerpos de nube a un montón de seres, vibran alto y retumba hasta el círculo dantesco más denso, usan sonidos que parecen simples, otros que retan a la razón, debes dirigir la nube con tu voz, es maravilloso estar con ellos, tienen tripulantes de otros mundos y de otros tiempos.
También debo contarte de mis alas, sabes donde estaban? estaban colgadas en un árbol seco, las gallinas las pusieron allí e hicieron nido sobre ellas, les daba calor y protección a sus polluelos. Tienes que ver la vista desde la montaña de Arteaga, allí se mira el halo de Dios y si hace viento se distingue alguno de sus cabellos. También hay un lugar en la ciudad donde te hacen volar sin alas, te hacen dar saltos y te ponen un traje como de astronauta que te permite flotar y desde el casco puedes ver como si estuvieras en el espacio exterior.
Sabes han sido muchos los momentos que he vivido separado de ti y al principio pensé que moriría, que el desierto me secaría el corazón, regresé a la ciudad y temí que me extraviaría en la enorme ciudad pues el tamaño en el que me dejaste era el de una nuez, pero hoy te agradezco cada instante, aun hay cosas que debo contarte pues en estos años ha crecido en mí la semilla que dejaste. No olvido el regalo tan valioso que me enviaste, ya lo he utilizado varias veces, primero me costó trabajo entender que no era tecnología de este mundo y por más que intentaba leer el manual no lo lograba, pero aquellos que fabrican nubes me enseñaron a utilizarlo y siempre que hay la oportunidad salgo a lucirlo ante el mundo.
Bienvenida de nuevo, (felicidad).

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