Destruyes la fantasía desde donde creaste los sueños ahora rotos, pero no destruyes la fábrica de fantasías y de nuevo caes en una fantasía más con un poco de experiencia de aquí y un poco de allá. Asumes que tus ensoñaciones pueden llegar a ser realidad y te evades de nuevo en la mente creativa e ilusa de los bienes y títulos logrados de la noche a la mañana, con un poco de esfuerzo pero gracias a la insuperable capacidad de resolver las situaciones más complicadas, o que por la inigualable capacidad de amar te son otorgados. Y justificas tus faltas en donde te sea posible incluso en lo imposible, la fantasía como medio de escape y no como vehículo para lograr con el esfuerzo necesario lo que en realidad te corresponde. No sabes que tanto es y es por que le temes al éxito, te da miedo de ese miedo confuso e inaceptable, miedo donde los pensamientos logran enjuiciarte. Quédate quieto mientras te despojo de tus sueños y fantasías, nada tendrás como propio hasta que logres...
La vida en este plano...