Te voy a amar, de tal manera que sentirán vergüenza todos los amantes del mundo por tan poco amor que lograron, tanto te amaré que los poblados del mundo crearán una nueva revolución y sin embargo cesarán de hacerse las guerras, el amor que tendrás será tanto que uno solo de tus poros dará a luz increíbles maravillas.
Y si piensas que exagero es por que no me has dejado besarte, y mirar tus ojos ya es una epopeya Dantesca, tomar tu mano unas vacaciones en el campo y escucharte un retiro en la montaña, imagina cuan profundo es el anhelo de tus brazos, cuan grande es la desdicha que me da el minuto y medio que tardas en darte cuenta de que estoy perdido en ti.
Y si crees que me he vuelto loco entonces tienes razón, pues la cordura no me sirve más, así con locura es más posible encontrar lo excepcional y doblegar el espacio tiempo hasta encontrarte de nuevo en el renovado espíritu, inequívoca se vuelve la vida al permitir este momento que alumbra mi cielo y renueva mi brillo.
Te exijo tanto y te pongo en un pedestal, tan cerca de lo eterno, de eso estoy pendiente; pues fomenta una mirada hacia el infinito y crea a su paso ríos de vivaz alegría y logros impresionantes.
Te voy a amar con la misma fuerza que hoy te extraño, tal será el tamaño de ese amor que ni siquiera el dolor que me causa tu ausencia cada día podrá compararse y para que te des una idea, ese dolor se extiende en cada respiro, en cada paso, en cada noche, en cada palabra que guardo tras el anonimato, en cada suspiro al despertar y no encontrarte. Y si te digo que el dolor se extiende entonces tengo que decirte con precisión que se extiende al doble y que comenzó como un llanto guardado por el momento en el que me alejaste permitiéndome tu suave amistad. Y en el mundo del amor, bajo mi nublada vista lo acepté.
Hasta el calor del sol será insignificante comparado con la calidez que tendremos al amarnos.
Hasta los mares parecerán más pequeños que las olas de placer que traerán nuestros momentos de pasión.
Hasta la riqueza de Salomón será como una moneda en la abundancia de nuestras almas.
Te amaré ya en el tiempo exacto, ya en la manera precisa, ya en la forma anhelada.

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