Durante esa madrugada el flacucho hombre recorría de un lado a otro la
misma calle con una sudadera negra que le cubría casi toda la cara con la
capucha y un pantalón de mezclilla ajustado y raído ocultaba sus manos en los
bolsillos; vigilando la salida de Camila, esperando el momento exacto para
efectuar su ataque, con las manos sudorosas acariciaba una y otra vez el frasco
con aquel fluido de aroma cítrico que tantos días tardó en fabricar en el
mugriento cuarto donde rentaba, Acarició la botella una vez más destapándola
con la uña del pulgar para sacarla y con el pedazo de camiseta humedecido por
aquel fluido se apresuró hasta darle alcance a Camila quién asustada por los
pasos apresurados a su espalda volteó rápidamente; su cabellera rubia le impidió
ligeramente la visibilidad, intentando manotear al ver que el sujeto se
encontraba a escasos centímetros de ella, tomó con fuerza la mano de Ignacio,
pero el tipo realmente tenía fuerza, Camila emitió un grito que alarmó a
Ignacio y lo sacó de control por un momento, solo lo suficiente para tomar
impulso con la mano izquierda donde aún sostenía con fuerza el frasco, apretó
el puño y le puso fin a su grito con un golpe en la boca del estómago, Camila
bajo las manos intentando recuperar el aire y ese fue el momento que Ignacio
aprovechó para cubrir por completo con la camiseta húmeda la boca y nariz de Camila
quien en pocos segundos calló desmallada. La levantó del suelo con un poco de
trabajo y la llevó como si de un ebrio pesado se tratara hasta el auto a una
calle de allí, la obscuridad del callejón y haberla seguido durante más de dos
semanas le había dado resultado al fin, su corazón estaba latiendo demasiado
rápido, el alcohol ingerido horas antes estaba cediendo paso a la adrenalina,
sudaba copiosamente mientras acomodaba a la chica en el asiento de atrás de su
auto, tomó el volante para dirigirse al auto hotel donde días antes se había
hospedado, entró ya casi calmado por completo, al pagar el cuarto notó que aún
le temblaban las manos, se dio animo mientras bajaba la cortina del cuarto, una
vez cerrado sintió un segundo choque de miedo, tendría que llevar a la chica
por la escalera hasta la habitación donde terminaría su crimen, abrió la puerta
del auto y la miró demasiado quieta, por un momento consideró que la hubiera
asfixiado o que hubiera sobrepasado la dosis de cloroformo en sus pulmones, para
cerciorarse puso su dedo sobre el cuello de la chica que permanecía estirado y
con la cabeza colgando del asiento y sintió el latido en su arteria, no pudo
resistir la tentación de avanzar su mano sobre el cuello …
..
..
..
..
Horas más tarde Camila abrió los ojos
sintiendo su intimidad invadida, observó la habitación del hotel y recordó al
sujeto que la había atacado en el callejón, comenzó a llorar al sentir su
cuerpo invadido, adolorido y un ardor horrible sobre su espalda, miró hacia
abajo y notó que el agua del jacuzzi estaba llena de sangre, volteó de nuevo
sobre el piso de la habitación y vio un pedazo de piel, era su piel el ardor
sobre su espalda seguramente se debía a eso, luego avanzó un poco la mirada y
notó un tripié sosteniendo una video cámara portatil, el movimiento dentro de
la tina se volvió más intenso y tras un golpe; en la zona de donde le provenía
tan fuerte dolor, calló desmayada de nuevo.
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