Con las manos llenas de sangre tomó el tubo de nuevo y se acercó furioso para darle un último golpe en la cabeza y matarlo, sus lágrimas aun rodaban por las mejillas, el ardor en la pierna por las balas recibidas lo hicieron avanzar muy lentamente y apoyándose en el tubo como si fuera un bastón, lo miró sangrando en el suelo con el pedazo de varilla saliendo de entre sus huesos, lo miró a los ojos y tomando el tubo con ambas manos destrozó el cráneo de aquel sujeto. La obscuridad se tragó entre los árboles al asesino, que cojeando y con muchas dificultades se alejó del bosque buscando la avenida donde dejó su auto. No podía evitar el nudo en la garganta y las lágrimas que acompañadas por un grito salían de repente.
Llegó a su casa, y ocultando sus emociones se detuvo en el lavadero para lavarse las manos y la cara, el perro lo olía una y otra vez y le brincaba alegrándose de su llegada, encendió las luces y dejó sus ropas ensangrentadas en bolsas para poder echarlas a la basura, dio un trago largo a su botella de whisky y lavó sus heridas con un chorro de la misma botella, tomó unas agujas de tejer y las introdujo en la herida sacando una por una las balas de su pierna, aullaba de dolor y maldecía, se siguió lavando con whisky y dando tragos largos de la misma botella, se desnudó y se metió a la regadera, el agua helada por el frío de la madrugada le devolvió un poco de conciencia, absorto se dejó caer en el sofá de la sala y se quedó dormido.
Atado a una silla de metal despertó con un dolor de cabeza y pudo distinguir el rostro de la mujer que le soltaba de nuevo un golpe en el rostro usando un aplanador de carne insultándolo "Despierta pendejo!!", con las manos metidas en guantes de piel lo tomó del cabello, le sonrió y lo escupió en el rostro, lo soltó y se alejó hasta la ventana abriendo las cortinas de la sala y dejando entrar la luz del sol cegando por un momento a Edgar, luego lentamente se acercó y quitándose de encima una chamarra gruesa dejó ver su hermoso cuerpo cubierto por un vestido azul claro muy ceñido y corto. Acercó su cara a Edgar y el pudo distinguir el perfume caro en la piel de Brida, quien le dijo al oído "Ahora si te tengo de los huevos cabrón, ..., tienes dos salidas, trabajas para mi o te pudres en la cárcel", fué hasta el comedor y sostuvo en sus manos un pesado tubo por unos instantes luego lo dejó sobre el comedor y arrastró una silla para sentarse de frente a Edgar...
Llegó a su casa, y ocultando sus emociones se detuvo en el lavadero para lavarse las manos y la cara, el perro lo olía una y otra vez y le brincaba alegrándose de su llegada, encendió las luces y dejó sus ropas ensangrentadas en bolsas para poder echarlas a la basura, dio un trago largo a su botella de whisky y lavó sus heridas con un chorro de la misma botella, tomó unas agujas de tejer y las introdujo en la herida sacando una por una las balas de su pierna, aullaba de dolor y maldecía, se siguió lavando con whisky y dando tragos largos de la misma botella, se desnudó y se metió a la regadera, el agua helada por el frío de la madrugada le devolvió un poco de conciencia, absorto se dejó caer en el sofá de la sala y se quedó dormido.
Atado a una silla de metal despertó con un dolor de cabeza y pudo distinguir el rostro de la mujer que le soltaba de nuevo un golpe en el rostro usando un aplanador de carne insultándolo "Despierta pendejo!!", con las manos metidas en guantes de piel lo tomó del cabello, le sonrió y lo escupió en el rostro, lo soltó y se alejó hasta la ventana abriendo las cortinas de la sala y dejando entrar la luz del sol cegando por un momento a Edgar, luego lentamente se acercó y quitándose de encima una chamarra gruesa dejó ver su hermoso cuerpo cubierto por un vestido azul claro muy ceñido y corto. Acercó su cara a Edgar y el pudo distinguir el perfume caro en la piel de Brida, quien le dijo al oído "Ahora si te tengo de los huevos cabrón, ..., tienes dos salidas, trabajas para mi o te pudres en la cárcel", fué hasta el comedor y sostuvo en sus manos un pesado tubo por unos instantes luego lo dejó sobre el comedor y arrastró una silla para sentarse de frente a Edgar...
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