En algún lugar en el desierto de Swdek estaba por iniciar una ceremonia donde
el centro de atención era un cristal dentro de una pequeña roca de la cual se
decía había llegado del norte de la isla Panud
Al mismo tiempo en la entrada de la calzada uno de los naguales sostenía
una visión, en ella platicaba con un ser de viento, este extraño ser le mostraba
que fue un gran guerrero pero que dejó todo lo que era para concentrar su
existencia en conseguir dicha roca, nadie sabía hasta ese momento lo que había
sucedido con el, sabían que utilizó una balsa para hacerse a la mar y 10 lunas
más tarde encontraron su balsa en la orilla del mar con una caja de metal rojo,
dentro estaba la preciada roca, sabían de la obsesión de Reldo por la roca, la llevaron con la madre de los naguales
principales y esta le reconoció al instante Reliva sabía qu era una bendición tenerla
justo en este momento. Desde la desaparición de su hermano los Arfygos habían
estado enviando tropas, naguales negros y armas a las orillas del pueblo,
sabían que era cuestión de tiempo para que se decidieran a atacar. Reldo
ahora convertido en un ser de viento buscaba estar presente, el nagual comenzó
a caminar desde la calzada hasta la plaza principal.
Los habitantes de todo Swdek estaban reunidos en la plaza principal a
los pies de la pirámide blanca, la luz de la luna llena en el cenit bañaba todo
el lugar y hacía que brillaran los amuletos y ropas blancas y rojisas de los
naguales principales, quienes llevaron la pequeña roca a la cima de la pirámide
y le depositaron en una base de oro, apenas le habían depositado allí y un
brillo rosa pálido comenzó a brotar desde el cristal, el brillo salía en rayos
finos e iluminaba la cima de la pirámide como un penacho, lentamente comenzó a
llenarse el cielo de nubes justo arriba de toda la plaza, dejando ver un poco
de energía entre las nubes, de pronto un rayo cayó en la cima de la pirámide
menor, el estruendo había dejado a todos con un chillido en el oído y le siguió
un silencio suave, podían escuchar los pasos de su líder acercándose por el
pasillo principal, nadie lo volteaba a ver, se acercó aún más con pasos acelerados
y firmes hasta la base de la pirámide, azotó con la vara que traía en la mano
los escalones que le quedaban cercanos, sin apartar la mirada de aquel brillo
inusualmente hermoso, puso su mentón en los escalones, levantó los brazos y
comenzó con un grito fuerte y grave; - Aaaaaa, aaaa, aaa, aaa, su grito
encontraba eco en todas las paredes del recinto, comenzó a hacer lo con más
intensidad, de pronto la luz de la roca comenzó a palpitar y a cambiar de rosa
a azul intermitentemente, los naguales comenzaron a entrar en trance,
levantaron todos su brazo izquierdo y lo dejaron caer pesadamente en los
tambores que tenían de frente el grito se volvió más potente, solo una vez más
y dejó los gritos, cerró los ojos y su cuerpo comenzó a levitar con los brazos
extendidos y la cabeza colgando, esta era la señal que habían estado esperando
por eones, esta era la señal de que ahora estaban protegidos.
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