Tu cabello parece haber sufrido una explosión, los ojos
brillantes me voltean a ver los tres contentos de ser despertados por un papá,
esos ojitos llenos de amor, esas manitas que acarician con prisa, esos bracitos
que demuestran su amor y la necesidad de sentirse unidos.
Estos tres chiquillos me hacen despertar con un sentido, con
mucho camino que recorrer, eliminando despacio y con amor los sueños destruidos
y los nuevos sueños con calma inundando los corazones de mis amores.
Dios en su generosidad ha resuelto lo mejor para cada uno de
nosotros, obstinados por querer hacer nuestra voluntad no alcanzamos a mirar el
amor puesto en sus decisiones, un corazón frio, decisiones dolorosas, corazones
y voluntades de roca, amargura y conveniencia, defectos de carácter y los mil
defectos de cada uno de nosotros también eso fue puesto en el plan de Dios y
llegar a este nuevo comienzo para muchos.
Lo que un día fue despreciado por muchos es lo mas
importante en el plan de Dios, su triunfo está garantizado por el amor que
contiene dentro de sí, el tiempo; solo el sabio tiempo revela en la aridez las
grietas que existieron desde el momento en el que se moldearon las cosas, si es
posible repararlo los expertos están dispuestos y permanecerá, pero si las
grietas le hacen inservible es necesario destruir y crear de nuevo, el alfarero
no descansa en su tarea de lograr la perfección, aprendemos mucho de nuestros
errores pero debemos aprender mucho más de nuestros aciertos, a fin de cuentas
lo que juzgamos como errores es un acierto para alguien más, es un acierto más
en el plan de Dios.
Dios decide en donde derrama sus bendiciones, lo hace en lo
sencillo, en la vida cotidiana, en las palabras el cariño y amor desinteresado
de un amigo, en la caricia de la familia unida, en los brazos que se extienden al
que necesita, en los ojos y oídos del que se preocupa por alguien más pese a no
haber una amistad tan profunda o de años.
La tierra queda herida y fresca en donde se arranca un árbol
que ha crecido por años y había extendido sus raíces, el paisaje de ese lugar
cambia repentinamente y causa extrañeza a quienes por allí viven o transitan,
quedará en la memoria de ellos durante algún tiempo, algunos dirán que era un
buen árbol, otros dirán que nunca debió crecer en ese lugar, quienes se
sirvieron de su sombra añorarán los buenos tiempos, pero no hay marcha atrás,
lo mejor es acostumbrarse al nuevo paisaje, aceptarlo con amor.
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