Comienza un nuevo despertar en la memoria de mi espíritu, un
recomienzo sin la ayuda de alguna persona por afán de ella misma, ya es hora dice
mi padre del cielo, ya es hora de que el espíritu adquiera un nuevo rumbo, con el alma
completamente libre se marca en esta fecha un nuevo inicio en mi historia,
aunque quedan lecciones por aprender y dejar aprender del ciclo anterior, le
agradezco a Dios por permitirme experimentar los sentimientos y vivencias de
estos maravillosos días, han sido de gran bendición para mi familia y para mí.
Una noche cálida llena de notas musicales suaves, con el ya
acostumbrado aroma del incienso en mi habitación, con el alma henchida de amor,
con una luna en cuarto creciente se cierra un capítulo en mi vida para darle
paso a uno mejor, los ángeles del cielo me han estado acompañando todo este
tiempo, las palabras de amor de personas desconocidas hasta entonces, me han
hecho sentirme en una tierra lejana, como en mi propio hogar, con cantos llenos
de alegría, mis ojos derramaron solo una lágrima y eso bastó para quedar inundado
de felicidad, cuan generosos son tus caminos y cuan llenos de abundancia para
quienes siguen tu mandato, que hasta aquellos que somos rebeldes y de espíritu
empobrecido nos sentimos favorecidos cuando Tú sueltas en nuestra alma un poco
de regocijo.
El desierto del norte de México debía tener la aridez
necesaria para poder encontrar un silencio apenas roto por el silbido del
viento azotando por las ventanas, en esa aridez mi corazón se puso a prueba
hubo ocasiones que se resecó tanto el corazón que se notaban grietas en su
superficie áspera y dura, en el desierto unas cuantas gotas de agua hacen toda
la diferencia y notas con claridad quienes derraman esas humildes oh pero
preciosas gotas de amor, el corazón logra renovarse y sigue avanzando, siempre
hay quienes intentan tomar del corazón lo necesario para ellas, la guerra por
lo que es tan escaso es inevitable.
Encontré un poso que se conecta en su profundidad a la
fuente inagotable de agua, de ese modo la aridez solo queda como muestra de lo
que fue un día esa tierra y ese corazón resecos. La fuente fue encontrada con
anterioridad y marcado el lugar donde se debía herir la tierra en su favor,
pero cavar un pozo no es sencillo, parece que al herir la tierra se está
cavando la tumba propia, resulta desconcertante para quienes solo miran
superficialmente el saber que mientras cavas estás fuera de la vista, que
necesitas mucha ayuda, que el cansancio y el desánimo te pueden vencer y hacer
que desistas, pero aun así hay que seguir, la refrescante agua hará renacer a
todos los que pasen por este camino.
Esta lección no es nueva, a ti que decides seguir la
voluntad de Dios sea cual sea la forma en la que te haya llegado el mensaje,
sea cual fuere tu idea de Él, sea cual sea la sencillez o grandiosidad del
mandato, debes saber que una vez hecho el poso, este allí quedará y dará
confort a muchos este poso dará abundancia a la tierra, la volverá fértil, y tal
vez un pueblo nuevo decida vivir en su cercanía, pero el poso no es para ti, es necesario seguir haciendo posos, es necesario
seguir hiriendo a la tierra por su propio bien y por el bien de la gran familia
humana.
Muchas gracias a ti que hiciste posible este camino, que
pusiste tu corazón en mí.
Comentarios