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Silencio

Y cuando el silencio toca la puerta espera que haya detrás un cúmulo de voces a las cuales haya que apagar, pero llegó tarde, antes pasó por aquí la valentía y se llevó a patadas las tristezas que hacían eco aún, arrastró de las greñas la insolencia de la ira y por último dejó un par de juguetes en el espacio donde había recuerdos de insatisfacción y hechos desoladores. El silencio también buscó en la recámara y ya no estaba allí, buscó las cosas que había dejado para tenerle preso pero, donde había incertidumbre dejó una flecha rota, donde había miedo una tabla partida por la mitad, dónde había introversión un vestido de fiesta, donde había cansancio un legado tras otro decidiendo su victoria final.  El silencio sintió que se convertía en pasos, cada paso ahora lleva un plan en marcha, tan cauteloso como el movimiento de la raíz del árbol que crece sin que se note su movimiento, pero moviéndose y creciendo durante noches y días. El silencio se encontró entre las pausas de u...

Encontré tus ganas de vivir, Parte 2

Se detuvo un instante en su andar y sin voltear me cuestionó. – Cuanto tiempo tenemos? - Ninguno, le indiqué - Yo debería estar camino a Cuernavaca y tu volando a Saltillo. Una vez que salió de asearse y vestirse, salió al pasillo y se quedó de pie con los brazos abiertos para que le observara, saqué de mi mochila una fragancia y se la lancé, la tomó en sus manos y se esparció un poco. – Genial, justo la imagen que tengo de ti, ahora hagamos el intercambio. Estimo que ya nos quedó clara la lección, me acerqué sonriendo, estirando la mano en señal de querer recibir algo, me sonrió y sus ojos se inundaron de alegría, arremangó su camisa hasta el codo y extendió su brazo para poner su palma sobre la mía sin tocarla. Siento mucho haberme apropiado de esto Te pido perdón y me hago responsable de los daños Tu deuda conmigo era solo económica y ahora está pagada Te libero de todo vínculo conmigo, no me debes nada, no te debo nada Te agradezco desde el alma. - Yo esperaba un ...

Encontré tus ganas de vivir

Miré el semáforo en rojo mientras me dirigía una vez más a esa tienda de bisutería al lado de Isabel la católica, escuché su sonido, ese sonido que tiene tu voz cuando ríe, el sonido de tu corazón emocionado, busqué y noté frente a ese Sanborns donde un día no quisiste entrar y las personas entraban y salían sin notar nada extraño, miré al lado de la entrada y allí estaban, las tenía un desposeído, me acerqué decidido, como si solo ésa fuera la encomienda del día, le saludé con suavidad y le miré sonriente, se ruborizó al sentirse descubierto y vulnerable. – Me puede acompañar? Le sugerí con suavidad y avanzó hacia dentro del establecimiento, avanzamos hacia donde el quería tomó una botella de agua y la destapó, tomó el líquido y me miró sonriente, la cajera le miró con desdén y le pidió que pague aquello, me dirigí hacia ella y le extendí mi tarjeta dorada, le indiqué – Lo que el pida o utilice yo lo cubriré. – Por un momento pensé que era mala idea si acaso se le ocurría echar mano...

Ven Amada mía, y quédate aquí!

Ven Amada mía, y quédate aquí!, estaba yo caminando por en medio del parque caminando a tu encuentro, me viste con los brazos abiertos en una mueca de no saber hacia adonde ir, sabias que te he estado buscando,  te miré a lo lejos entre las personas que vienen y van con prisa y luego haciendo señas llamé tu atención para que retomes tu lugar dentro de mi pecho, allí en donde muchos dicen que está el corazón, pero no se imaginan que en mi cuerpo allí estás tu, vibrante por la emoción de estar de nuevo juntos... Esta vez no tienes cuerpo físico y eso me dificultó sobremanera encontrarte, de nuevo me encontraste tú y hallaste el mejor lugar y momento para reunirnos.  Como estás? - Pregunté contento cómo si no fuera ya demasiado obvio, y en respuesta aumentaste el brillo de tu luz, un eco hondo hizo de tu voz un canto celestial, tu risa dulce y de aprobación me sedujo de nuevo, ya sé que es imperceptible para muchos pero el brillo en mis ojos dijo muy claro "estoy amándote"...

Pasión

La pasión que acampa en tu corazón espera por ti, no duerme ni deja dormir, te alienta desde la razón espera a que te decidas a vivir. La pasión que enérgica rompe tus límites se siente tan nítida en el pecho, que busca que su forma aprisiones y de esta vida salgas satisfecho. La pasión que acompaña el propósito palpita, vibra y te polariza te convierte en bandeja y depósito para la misión que te particulariza. La pasión que revela tu naturaleza para engendrar una nueva conciencia, irá más allá de tu fortaleza disfruta el camino y verás la diferencia.  

El primero del resto de tus días

En este mundo que construimos con una constante lucha, nos cuesta trabajo detenernos un momento a simplemente estar, sentado, de pie, caminando, recostado. Ese tiempo a solas con la persona más importante del mundo, es decir uno mismo, lo rehuimos y le llamamos soledad como si se tratase de un enemigo o un ser que castiga, eso sucede mientras se está lejos de la reconciliación con el pasado, con la incertidumbre hacia el futuro, pues no sabemos disfrutar el presente. Se nos olvida que el mundo transcurre en nuestra mente, que aquello que nos influye el estado de ánimo se originó en el pasado, donde nada se puede hacer por cambiarlo.  En el universo hay leyes que no podemos quebrantar y que si no conocemos estamos destinados a caminar con los ojos vendados, estas leyes funcionan sin que necesiten de nuestra aprobación o creencias. Estas leyes sin embargo pueden ser utilizadas de manera consciente como un mecanismo útil a nuestros propósitos. Una de estas leyes habla precisame...

Te voy a amar

Te voy a amar, de tal manera que sentirán vergüenza todos los amantes del mundo por tan poco amor que lograron, tanto te amaré que los poblados del mundo crearán una nueva revolución y sin embargo cesarán de hacerse las guerras, el amor que tendrás será tanto que uno solo de tus poros dará a luz increíbles maravillas. Y si piensas que exagero es por que no me has dejado besarte, y mirar tus ojos ya es una epopeya Dantesca, tomar tu mano unas vacaciones en el campo y escucharte un retiro en la montaña, imagina cuan profundo es el anhelo de tus brazos, cuan grande es la desdicha que me da el minuto y medio que tardas en darte cuenta de  que estoy perdido en ti. Y si crees que me he vuelto loco entonces tienes razón, pues la cordura no me sirve más, así con locura es más posible encontrar lo excepcional y doblegar el espacio tiempo hasta encontrarte de nuevo en el renovado espíritu, inequívoca se vuelve la vida al permitir este momento que alumbra mi cielo y renuev...